Sin lagrimas, sepan que por fin habré de descansar, sepan que ya no llevo al odio por compañía, solo el fue quien murió. No crean que he muerto, no osen en pensarlo ni una vez, yo vivo junto a ustedes en cada uno y por siempre.”Tan solo el amor perdura”
Me pesan los pies al subir al podio, no es la edad la que los hace ser más pesados, es tu muerte lo que los demora. Podría cambiar tu muerte por la mía, ¿será que ya viviste lo necesario para ser alguien pleno? Será que viviré por siempre, pues las cuentas jamás fueron saldadas. Desde aquella mañana, la mañana en que marchaste, me reprocho, reprocho cada día que estuve contigo y no te dije cuanto te amaba, cada abrazo que te di sin sentirlo como único, siempre pensando en el tiempo. Y ahora es el tiempo el que te aleja de mí.
Ya no existe el perdón, ya no existe quien dárselo, tu madre se ha ido, ¿piensas que me odiara? Habrá querido quizás alguna vez conversar, hablar sobre lo que con nuestra corta edad no supimos terminar, habrá sabido alguna vez que también sufrí. Se que siempre pensaste que no le hablaba por orgullo, pero lo único que sentí fue vergüenza, fue rabie conmigo, fue pena al perderte.
Te conocí tanto y nada, me entregaste todo cuanto pudiste ¡dios, cuan poco fue!
No se quien peco mas, yo por nunca tener tiempo, o tu por no querer otorgarlo.
Me atormenta no tenerte conmigo. Te mire y reí contigo, mas ahora entiendo que jamás te vi., ni supe porque reías.
Es extraño verte ahí inmóvil, quieta por primera vez, no pensando en nada, ni en el trabajo, ni en tus hijos, ni en tu esposo, ni en ti.
Veo que te cargan ahora, un Jove alto y fornido, con la mirada pérdida de llanto, con sus manos bien puestas en el ataúd, no queriendo soltarte nunca. Es Emilio, el mayor de tus cuatro hijos. Tus hijos, todos tienen algo tuyo, pero por coincidencia se asemejan mas a tu madre. Emilio como ya dije el mayor de los 4, siempre sereno en eso parecido al padre; blanca, humilde y fuerte como su abuela; amparo, frágil y dulce, nada parecida a ti y Antonio el menor, el que mas rabias te dio, rebelde sin ninguna causa como tu, cuanto costo que saliera del colegio, mas aun de la universidad, ahora cuanto le va a costar a Nicolás que trabaje y por fin que se case.
Nicolás tu esposo, tu amigo y compañero, no ha dicho palabra alguna, no ha llorado no ha botado ni una lagrima, mas su sufrimiento es el peor de todos, pues lo carcome, lo mata de apoco. Cuando supe tu deceso lo abrace lo mire y le dije ¡fuerza, la vida no acaba! El dijo-la fuerza la deben tener los que tiene una vida, la mía se fue con ella-
Cuanto criticamos su relación, desde el colegio jamás se separaron, la edad los marco, pero los años nunca te importaron, no aquello lo que los unía.
Que pensara tu madre al verme aquí, estarán las dos juntas, siempre dijiste que querías morir junto a ella y así fue, sin sufrimiento, tan solo entrega.
Cuanto me ha costado describirte, sepan amigos míos que mi hija marco vidas, para bien y quizás de vez en cuando para mal, supo entregarse, supo dar lo que otros no pudieron, supo ser madre, esposa, hija y una buena amiga.
Ahora veo a tus amigas, te siguen, siempre juntas, con una vida, en la cual cada una supo incluir a la otra. No recuerdo bien sus nombres, la que va delante es alta va acompañada, de un hombre moreno, aparecer también tu amigo, Javier así le llaman , no he podido ver sus ojos, pues jamás me ha mostrado una sola mirada, supongo que te quiso mucho pues no se ha apartado de ti ni un segundo. Mas atrás y también acompañada, no se, quizás de alguna hermana o talvez de alguna amiga tuya solo se que van de la mano y parece ser que se quieren mucho, va aquella Niña, a que en la adolescencia la llamaban mercury, ella si me a mostrado algo mas su rostro, se ve afectada, algo dolida contigo o no se, no pretendo ser adivino. Cerca de donde me encuentro viene otra de tus amigas, Daniela a si le dicen, ella no me ha mirado ni una vez, sus ojos se ven algo hinchados, ha de haber llorado mas de un poco.
Ahora me doy cuenta de algo, como no haberlo visto antes, nadie viste de negro, todos lo hacen de blanco, será que fue esa tu decisión y yo que soy tu padre jamás la conocí.
Ahora me abraza una de tus primas, nunca supe cual eran cada uno de sus nombres, es quizás la que tenia tu edad o alguna mas cercana a la tuya, ella se ve muy triste, decaída, como si no hubiera dormido en años, ella no se ha despegado de tu lado, pienso quizás que jamás lo ha hecho, las recuerdo cuando niñas, siempre juntas.
Ya no quedan mas palabras en mi boca, ni pensamientos en mi mente, si pudiera abrazarte por ultima vez, te diría tantas cosas o no se quizás nos veamos pronto.
Me despido ahora pues ya comienzan a bajar tu ataúd, tan solo una flor cae sobre el, (habrá sido ora de tus condiciones) aquella flor es lo que te doy, aquella flor es ahora nuestro lazo, aquella flor soy yo.
Me pesan los pies al subir al podio, no es la edad la que los hace ser más pesados, es tu muerte lo que los demora. Podría cambiar tu muerte por la mía, ¿será que ya viviste lo necesario para ser alguien pleno? Será que viviré por siempre, pues las cuentas jamás fueron saldadas. Desde aquella mañana, la mañana en que marchaste, me reprocho, reprocho cada día que estuve contigo y no te dije cuanto te amaba, cada abrazo que te di sin sentirlo como único, siempre pensando en el tiempo. Y ahora es el tiempo el que te aleja de mí.
Ya no existe el perdón, ya no existe quien dárselo, tu madre se ha ido, ¿piensas que me odiara? Habrá querido quizás alguna vez conversar, hablar sobre lo que con nuestra corta edad no supimos terminar, habrá sabido alguna vez que también sufrí. Se que siempre pensaste que no le hablaba por orgullo, pero lo único que sentí fue vergüenza, fue rabie conmigo, fue pena al perderte.
Te conocí tanto y nada, me entregaste todo cuanto pudiste ¡dios, cuan poco fue!
No se quien peco mas, yo por nunca tener tiempo, o tu por no querer otorgarlo.
Me atormenta no tenerte conmigo. Te mire y reí contigo, mas ahora entiendo que jamás te vi., ni supe porque reías.
Es extraño verte ahí inmóvil, quieta por primera vez, no pensando en nada, ni en el trabajo, ni en tus hijos, ni en tu esposo, ni en ti.
Veo que te cargan ahora, un Jove alto y fornido, con la mirada pérdida de llanto, con sus manos bien puestas en el ataúd, no queriendo soltarte nunca. Es Emilio, el mayor de tus cuatro hijos. Tus hijos, todos tienen algo tuyo, pero por coincidencia se asemejan mas a tu madre. Emilio como ya dije el mayor de los 4, siempre sereno en eso parecido al padre; blanca, humilde y fuerte como su abuela; amparo, frágil y dulce, nada parecida a ti y Antonio el menor, el que mas rabias te dio, rebelde sin ninguna causa como tu, cuanto costo que saliera del colegio, mas aun de la universidad, ahora cuanto le va a costar a Nicolás que trabaje y por fin que se case.
Nicolás tu esposo, tu amigo y compañero, no ha dicho palabra alguna, no ha llorado no ha botado ni una lagrima, mas su sufrimiento es el peor de todos, pues lo carcome, lo mata de apoco. Cuando supe tu deceso lo abrace lo mire y le dije ¡fuerza, la vida no acaba! El dijo-la fuerza la deben tener los que tiene una vida, la mía se fue con ella-
Cuanto criticamos su relación, desde el colegio jamás se separaron, la edad los marco, pero los años nunca te importaron, no aquello lo que los unía.
Que pensara tu madre al verme aquí, estarán las dos juntas, siempre dijiste que querías morir junto a ella y así fue, sin sufrimiento, tan solo entrega.
Cuanto me ha costado describirte, sepan amigos míos que mi hija marco vidas, para bien y quizás de vez en cuando para mal, supo entregarse, supo dar lo que otros no pudieron, supo ser madre, esposa, hija y una buena amiga.
Ahora veo a tus amigas, te siguen, siempre juntas, con una vida, en la cual cada una supo incluir a la otra. No recuerdo bien sus nombres, la que va delante es alta va acompañada, de un hombre moreno, aparecer también tu amigo, Javier así le llaman , no he podido ver sus ojos, pues jamás me ha mostrado una sola mirada, supongo que te quiso mucho pues no se ha apartado de ti ni un segundo. Mas atrás y también acompañada, no se, quizás de alguna hermana o talvez de alguna amiga tuya solo se que van de la mano y parece ser que se quieren mucho, va aquella Niña, a que en la adolescencia la llamaban mercury, ella si me a mostrado algo mas su rostro, se ve afectada, algo dolida contigo o no se, no pretendo ser adivino. Cerca de donde me encuentro viene otra de tus amigas, Daniela a si le dicen, ella no me ha mirado ni una vez, sus ojos se ven algo hinchados, ha de haber llorado mas de un poco.
Ahora me doy cuenta de algo, como no haberlo visto antes, nadie viste de negro, todos lo hacen de blanco, será que fue esa tu decisión y yo que soy tu padre jamás la conocí.
Ahora me abraza una de tus primas, nunca supe cual eran cada uno de sus nombres, es quizás la que tenia tu edad o alguna mas cercana a la tuya, ella se ve muy triste, decaída, como si no hubiera dormido en años, ella no se ha despegado de tu lado, pienso quizás que jamás lo ha hecho, las recuerdo cuando niñas, siempre juntas.
Ya no quedan mas palabras en mi boca, ni pensamientos en mi mente, si pudiera abrazarte por ultima vez, te diría tantas cosas o no se quizás nos veamos pronto.
Me despido ahora pues ya comienzan a bajar tu ataúd, tan solo una flor cae sobre el, (habrá sido ora de tus condiciones) aquella flor es lo que te doy, aquella flor es ahora nuestro lazo, aquella flor soy yo.

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